Distinción. Le entregaron la "Orden de Mayo"
Patiño Mayer: "Rescatador de la memoria".
La otra fórmula. El candidato frentista y el escritor Galeano.
En el día del 193º aniversario de la Declaración de la Independencia argentina, el embajador argentino rindió homenaje a Eduardo Galeano. Connotadas figuras de la política y la cultura de la región fueron testigos de la palabra del homenajeado, que apuntó a la solidaridad, el sentido común y la esperanza de todos los hombres.
Con la presencia del candidato del Frente Amplio, José Mujica, y su esposa, la senadora Lucía Topolansky, el escritor fue distinguido con la "Orden de Mayo en el Grado de Comendador", una de las máximas condecoraciones que confiere el gobierno del vecino país a civiles y militares extranjeros. El embajador de la República Argentina, Patiño Mayer, fue quien tramitó la distinción. El diplomático destacó anoche a Galeano como el "rescatador de la memoria, un hurgador de identidades burladas que se ha ido construyendo asimismo (...) para devenir en una de las más genuinas y valientes expresiones del pensamiento latinoamericano".
El embajador venezolano, Franklin González, el canciller de la República, Gonzalo Fernández, Belela Herrera y la nieta del poeta Gelman, Macarena Gelman, también compartieron la velada con artistas de la talla de Daniel Viglietti y Carlos Páez Vilaró.
En su discurso de agradecimiento Galeano dijo que la distinción obtenida era un símbolo de la "tercera orilla", "nacida del encuentro de las otras dos (...) celebrando el sentido comunitario de la vida, que es la expresión más entrañable del sentido común". Hizo el escritor un paralelismo entre los "abuelos de la humanidad" (los hombres de las cavernas) y los hombres de nuestro tiempo. Se preguntó cómo fue que sobrevivieron "indefensos", "inútiles" aquellos, y contestó inmediatamente "porque fueron capaces de compartir la comida y supieron defenderse juntos. Esa lección de sentido común, la más elemental de todas y la que más falta nos hace". A renglón seguido, se refirió a la etapa de su exilio y huida de las dictaduras uruguaya y argentina. "Supimos compartir la comida y supimos defendernos juntos, y nadie se sentía héroe ni mártir por dar abrigo a los perseguidos... La solidaridad era, y sigue siendo, la cosa más natural del mundo (...) la siempre viva, fue más viva que nunca en los años del terror, alimentada por las prohibiciones que querían matarla. Como el buen toro de lidia, la solidaridad se crece en el castigo".
Del mismo modo rescató de su memoria a la revista "Crisis", de la que formó parte, que "tenía un nombre más bien deprimente, pero era una jubilosa celebración de la cultura vivida como comunión colectiva, una fiesta del vínculo humano encarnado en la palabra compartida, como si fuera pan".
Tanto el embajador argentino como Galeano, rescataron en sus palabras el valor de la palabra, que "es invencible cuando es esgrimida por hombres buenos que sufren como propio el dolor de sus hermanos", dijo Patiño. Y previo al final, el anfitrión anunció otro regalo, pero personal, e invitó a su hija con su compañero para que brindaran un pequeño concierto de música folclórica latinoamericana. Aplaudido en un brindis final, Galeano dejó a todos los presentes la certeza de que "los mapas del alma no tienen fronteras".